DraMaru

Pasión por la medicina, pasión por la gente

Desde que era muy pequeña siempre quise ayudar a otras personas a sanar y por eso me hice médico. Me enseñaron a sanar pero no me enseñaron como mantener la salud de mis pacientes, una vez recuperada. Toda la medicina preventiva que aprendí giró alrededor de vacunar a los niños, hacer diagnóstico precoz a través de exámenes periódicos y a revisar estadísticas locales y mundiales. Se sabía de nutrientes y vitaminas a nivel bioquímico, pero poco sobre la parte funcional de los alimentos y mucho menos sobre nutrición celular, la que ocurre a nivel microscópico, la que es el centro de la vida y que hace toda la diferencia en la recuperación de la salud y su mantenimiento a largo plazo.
Cuando comencé mi residencia en terapia intensiva, en 1978, apenas disponíamos de unas cuantas vitaminas y minerales para darle a los pacientes críticamente enfermos y, durante mi años como intensivista, me fui percatando del rol indispensable de estas sustancias en su recuperación, sin las cuales, se morían a pesar del tratamiento con medicamentos.
En 1995 dejé la Terapia Intensiva, comencé mi consulta de apoyo nutricional y desde entonces mi práctica profesional se ha transformado de manera radical. A los 61 años pertenezco a esa rara especie médica que se sumerge en los cambios y se renueva a través de nuevos post grados que empezaron a existir apenas hace una década.
Modular todo el eje hormonal, enseñar a comer, sugerir rutinas de actividad física, escoger los nutrientes apropiados, orar con mis pacientes por su salud y por recibir de Dios sabiduría y entendimiento para inspirarlos y ayudarlos a sanar, son, no mi rutina, pues de rutina no tiene nada, sino el latido y la razón de ser ese médico que soñé en mi infancia, que se desarrolló a través de mis postgrados académicos de anestesia y terapia intensiva, en los quirófanos en los que me enfrenté a casos urgentes y muy graves, hasta esta medicina de hoy, restauradora, llena de retos, que me permite decir, siempre bendecida por Dios, que la vida puede ser vibrante, la salud puede ser recuperada y, por sobre todo, que trabajando como equipo triple, el gran Sanador, mi paciente y este médico que aún aprende, podemos tejer un futuro distinto, más activo, saludable y productivo.
Por eso fundé MaxVitae… para el diabético, el paciente con cáncer, el que padece del corazón o la tensión, el que tiene sus hormonas fuera de balance, o simplemente para ofrecer a quien quiera, un camino hacia la SALUD AL MAXIMO.

3 comentarios:

  1. Felicitaciones a la Dra. Maru por personificar el verdadero apostolado de la Medicina, vilipendiada por muchos y enaltecida por otros

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    1. Gracias Pedro. Tus palabras de aliento son muy importantes para mí, alimentan mi corazón y me inspiran a seguir.

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