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jueves, 6 de septiembre de 2012

Vitamina D: qué dicen los expertos


El Dr. Andrew Weil, en su prefacio al libro THE VITAMIN SOLUTION, escrito por el médico investigador Michael F. Holick, se refiere a la vitamina D de la manera siguiente:

“…es una hormona con un papel central en el metabolismo, en las funciones neurológicas, inmunes y cardíacas,  así como en la regulación de la inflamación. Aumentando la vitamina D en el cuerpo se puede prevenir o tratar múltiples padecimientos: 


obesidad, artritis, hipertensión arterial, dolor de espalda, diabetes, calambres musculares, infecciones en general y en vía aérea superior, fibromialgia y hasta cáncer de mama, colon, páncreas, próstata y ovarios. Es un guardián en el embarazo, nos ayuda en el correcto manejo del peso, reduce el crecimiento celular anormal, y previene infecciones y enfermedades crónicas.
¿Quién no querría estos beneficios?

A riesgo de parecer el discurso de un charlatán, déjeme presentarles las credenciales mínimas de ambos médicos:
Dr. Andre Weil: médico y biólogo egresado de Harvard; fundador, profesor y director del Arizona Center for Integrative Medicine de la Universidad de Arizona; autor de 11 libros.

Dr. Michael F. Holick: profesor de medicina, fisiología y biofísica en Boston University Medical Center; director del General Clinical Research Unit, Bone Health Clinic, y el Heliotherapy Light and Skin Research Center. Recibió el premio Linus Pauling por sus numerosísimas investigaciones en salud; con más de 300 artículos científicos publicados, 11 libros de enseñanza académica y 2 dirigidos al público general.

El Dr. Holick tiene una receta insuperable para optimizar nuestros niveles de Vitamina D: exponernos al sol de la manera correcta y sin protección de los bloqueadores solares; alimentarnos apropiadamente; y suplementarnos con vitamina D.

Holick es claro con respecto a la exposición solar: afirma que ha sido injustamente criminalizada, sobre todo por la comunidad de dermatólogos. La exposición en la cantidad correcta, a ciertas horas del día y del año, puede hacer más por nuestra salud y bienestar de lo que creemos posible, sin aumentar el riesgo de cáncer de piel o envejecimiento prematuro. Después de todo, ¿qué proceso de la naturaleza estaría perfeccionándose por varios millones de años si no tuviera una clara razón de ser?

Holick también afirma de manera enfática que no promociona broncearse, recomendando sólo la exposición justa para mantener niveles sanos de vitamina D.
¿Cuánto es ese tiempo y cómo? Voy a dedicar todo mi próximo artículo para compartir de una manera aproximada y fácil de entender, esta parte de la propuesta Holick.

Con respecto a alimentación: Holick insiste en incluir dentro de la alimentación una cantidad adecuada de CALCIO y vitamina K. Los alimentos y suplementos naturales (los que provienen de alimentos o de formas procesadas por un organismo vivo, como las ostras o corales), se absorben mejor que los suplementos minerales metálicos o de laboratorio. Fraccionar la dosis de los suplementos en 2-3 tomas, y consumirlos con las comidas, también aumenta su absorción. No voy abundar en los detalles, pero las fuentes naturales no lácteas de calcio (sardinas), y las vegetales (almendras, semillas de ajonjolí, garbanzos), se absorben notablemente más. La vitamina K está presente en los vegetales de hojas verde oscuro, como las espinacas y la col berza o kale. Lo ampliaré pronto.

Nos quedan los suplementos: ¿cuáles y cuánto?

Tanto Holick como John Cannell afirman que hay necesidad de suplementar en nuestros tiempos modernos. Un adulto va a necesitar casi siempre unas 5.000UI diarias, y los niños alrededor de 1.000-2.000UI. Todo depende de los valores de vitamina D en sangre, y esos valores van a estar en relación a la cantidad de tiempo que nos exponemos al sol, cómo nos alimentamos, en qué latitud vivimos.
Las tabletas tienen el menor grado de absorción; los softgel, o cápsulas blandas, se toleran mejor, son más pequeñas, y su absorción es el doble. Las gotas sublinguales, apropiadas para niños y ancianos, se absorben 4 veces más que las tabletas. Pero es importante que sean de buena calidad. Aquí, como siempre, se aplica lo de “lo barato sale caro”. Aunque también debo agregar que la vitamina D de buena calidad regularmente es bastante económica.

Si eres de aquellas personas a las que les gusta investigar los detalles, te sugiero ir a la página del Dr. Cannell, a los artículos sobre vitamina D y el Dr. Holick en Life Extension, o incluso comprar el libro del Dr. Holick, The Vitamin D Solution.

lunes, 11 de junio de 2012

Micronutrientes: Cómo Funcionan


En el artículo de la semana pasada se me olvidó incluir dentro de los micronutrientes a los ácidos grasos esenciales y los micronutrientes accesorios, como la coenzima Q10 y los fitonutrientes o antioxidantes presentes en las plantas (de “phitos”, plantas en griego). ¡Menudo olvido!
Así que hoy pretendo ampliar un poco ese artículo.

Recordemos entonces que los macronutrientes se caracterizan por estar presentes en grandes cantidades dentro de los alimentos (son las proteínas, grasas y carbohidratos). Los micronutrientes, en cambio, están en pequeñas cantidades,  y por eso se les califica de “micro”. Algunos, como el calcio, el magnesio, el cloro, también pueden ser llamados "macrominerales", porque los requerimientos diarios se miden en cientos o miles de miligramos diarios, mientras que los minerales "traza" u "oligoelementos" se requieren en cantidades muy pequeñas, usualmente medidas en microgramos (a excepción, quizás, del zinc -15mg diarios- y el cobre -2mg-).

Los micronutrientes pueden ser clasificados en esenciales y no esenciales. Los esenciales sólo pueden ser obtenidos de la alimentación y los no esenciales son los que producimos, o debiéramos producir, en condiciones ideales. Esenciales o no, son ABSOLUTAMENTE  NECESARIOS PARA EL BUEN FUNCIONAMIENTO DEL ORGANISMO, por lo que si no podemos producirlos, por la razón que fuere, tenemos que tomarlos de los alimentos.

Los micronutrientes intervienen en la producción y trabajo adecuado de hormonas, enzimas y otras sustancias vitales para el crecimiento y desarrollo de nuestro cuerpo. Algunos, como la vitamina K, la coenzima Q10, la vitamina A, pueden ser producidos dentro de nuestros órganos; otros, como los ácidos grasos omega 3 y 6, los minerales y los fitonutrientes, sólo se encuentran en lo que comemos.

Los Calton usan una estupenda analogía en su libro NAKED CALORIES, para explicar que hace cada tipo de micronutrientes: las vitaminas son como los “toderos” (“utilities” en inglés, aquellas personas que pueden hacer un poco de todo); los ácidos grasos son contratistas altamente especializados; los micronutrientes accesorios son asistentes de construcción; los antioxidantes, son los que reparan; los minerales, son los arquitectos y capataces a cargo de la obra (nuestro cuerpo); y finalmente, los bloques usados en la construcción no son otros que las proteínas, grasas y carbohidratos. Aquí los Calton adjudican a los minerales un rol protagónico, y no les falta razón pues los minerales son indispensables para que cada uno de los otros micronutrientes puedan cumplir su misión.

1992 Earth Summit, Rio de Janeiro
Los minerales, lamentablemente, han ido declinando progresivamente en los suelos. Para 1992 se presentó un reporte estadístico en el Earth Summit de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Río de Janeiro, y las cifras de pérdida de minerales en los suelos fueron brutales. 
La región con menos depleción de los suelos fue Australia y la de mayor, América del Norte, principalmente Estados Unidos. ¿Causas? Uso masivo de fertilizantes químicos, erosión de los suelos porque no se rotan los cultivos, producción basada en cantidad y tamaño de la cosecha en vez de calidad nutricional.

Parte de la confusión que se ha generado durante decenas de años acerca de si necesitamos o no suplementarnos, proviene de información contradictoria generada por nutricionistas y agencias gubernamentales. Se utilizan tablas con requerimientos mínimos de micronutrientes que están desactualizadas, a pesar de las observaciones de científicos de la talla del Dr. Walter Willet, decano de nutrición en Harvard, y el Dr. Linus Pauling, doblemente premio nóbel, que defienden que nuestros alimentos no son suficientes.


La prestigiosa publicación Scientific American, en el segmento dedicado a Earth Talk, sostiene que la solución para una cosecha saludable (y, subsecuentemente, alimentos más nutritivos) yace en  cambiar las condiciones actuales de los suelos (Scientific American, April 27, 2011).

Mientras eso ocurre, además de alimentarnos de la manera más “natural y balanceada” posible, yo sugiero incluir suplementos de vitaminas y minerales a diario. Las políticas agrarias bien pueden cambiar para las generaciones futuras, pero si las generaciones presentes se siguen enfermando al ritmo actual, puede ser que no haya muchas “generaciones futuras”.

Como siempre, te invito a dejar tus comentarios.

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