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lunes, 23 de abril de 2012

Dime con quien andas...

El Dr. Mark Hyman ha sido mi mentor "virtual" en diabetes a través de sus libros, blog, su página enInternet y sus videos. 
Quierocompartir hoy contigo algunos fragmentos de su charla en TEDMED 2012, recientementepublicados en su blog bajo el título “¿Pueden las Redes Sociales curar las enfermedades? Parte I”.


La semana pasada di una charla en TEDMED sobre cómo las Redes Sociales pueden ser unainesperada solución en nuestra crisis de salud. Hablé sobre...

…cómo podemosmanejar esta disparatada explosión de enfermedades crónicas degenerativasimpulsadas por el estilo de vida, como lo son la enfermedad cardiovascular,diabetes y obesidad (lo que yo llamo DIABESIDAD).

…pensar, siquiera,en cómo resolver este problema que le costará 47 trillones de dólares a laeconomía global en los próximos 20 años, y que para finales de esta décadaestará ocasionando la muerte de 50 millones de personas por año, el doble decualquier enfermedad infecciosa.
Mapa de Diabetes, 2011, Federación Internacional de Diabetes

…cómo podemospensar en un mundo dónde hay más gente son sobrepeso que hambrienta.

¿Cómo podemospensar en un mundo donde pronto habrá cerca de quinientos millones dediabéticos y mil millones de prediabéticos, y solo una fracción de doctores ytrabajadores de salud que los pueda atender? Estas no son enfermedades de losafluentes: ¡se expanden explosivamente en los países más pobres sobre latierra!


Era elprimero de Enero del 2010, y estos pensamientos me vinieron cuando terminé deleer un libro del Dr. Paul Farmer, quien logró tratar con éxito enfermedades comola tuberculosis y el SIDA, catalogadas como intratables, en lugares como Haití, Lima o Ruanda, 
a pesar de la extrema pobreza.

Paul se diocuenta de que no era necesario un nuevoavance en la ciencia, o una nuevamedicación, sino algo muy simple: reconstruir las comunidades y la conexiónrota entre ellas. 

La genialidad de Paul fue su visión de que la clave para resolver los problemas  no solucionables del sistema de salud radicabaen gente ayudando a gente, en el apoyo entre sí, en acompañarse el uno al otro en el camino a la salud, en acompañarse el uno al otro parareconstruir las comunidades con agua limpia, alimentos, y yendo a las casaspara asegurarse de que el vecino enfermo supiera cuándo y cómo tomar susmedicinas. 
Lo que resultó ser un mejor modelo para la distribución correcta delmedicamento o la información, ya que la comunidad se convirtió en parte de lamedicina, de la cura.

Public Domain, Wikipdia Commons
Ese mes deEnero del 2010 ocurrió el terremoto en Haití.  Me fui con Paul Farmer como parte de unamisión de ayuda, y en una de mis reuniones con la Dr. Alix Lassegue, delhospital más importante de Haití, tuve el conocimiento de que las causas másfrecuentes de admisión al hospital no eran la tuberculosis o el SIDA, sino ladiabetes, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular, 90% de las cuales sonprevenibles o reversibles a través de cambios en el estilo de vida.
Estas enfermedadescrónicas han alcanzado cada esquina y cada persona del planeta. La mayoría de ellas,incluyendo el cáncer, el ACV, y aún el Alzheimer, tienen la misma causa o raíz.

Cerca del 80%de los diabéticos están en países pobres, ¡y la mitad de ellos (y casi todoslos prediabéticos) aún no saben de estos diagnósticos!

Allí en Haití, en medio de sangre, pus, y miembros y vidas amputadas, me di cuenta de que había estado demasiado inmerso en la biología delas enfermedades, y que había pasado por alto algo mucho más importante: que la mayoría de las enfermedades crónicasson, muy a menudo, una enfermedad SOCIALmás que un problema de biología.

Hoy en díasabemos que es más probable ser obeso si nuestros amigos son obesos, que el que nuestros padres sean obesos. 
Que los lazos genéticos pueden ser menos importantesque los lazos sociales, y que nuestras conexiones sociales y nuestra necesidadancestral de ser parte de una tribu, pueden ser el camino a la epidemia deenfermedades crónicas. 
Que puede ser que la SOCIOGENÓMICA, o cómo las redes sociales influencian la salud y laenfermedad y alteran la expresión genética, sea el lugar que debamos mirar paraencontrar la solución. 

No podemosmedicar nuestro camino para escapar de una mala dieta. Es un sinsentido tomar una estatinamientras nos comemos una hamburguesa doble con queso, papas fritas y unagaseosa.

Pero se hadescubierto una nueva droga que puede modular beneficiosamente miles de genes, potenciar la función de  docenas dehormonas, regular decenas de miles de redes de proteínas, y prevenir o incluso revertir la mayoría de las enfermedades crónicas. Trabaja más rápido, mejory es más barata que cualquier otra droga descubierta, y está al alcance de casicualquier persona en el planeta en este mismo momento…

Es la comida.
Sabemos que los alimentos no sólo soncalorías, son información, y puedenactualizar nuestro software biológico.

La mayoría delas enfermedades crónicas son una enfermedad de la alimentación. Comiendo nos metemos en el problema, y comiendo salimos de él. 

El colesterolalto no es una deficiencia de estatinas (un medicamento utilizado para bajarlo),así como la diabetes no es una deficiencia de Avandia (un medicamento usado enel control de esta enfermedad). No hacen que ninguno de estos problemasmejoren; con ellas sólo estamos “re-arreglando lassillas del Titanic”.

Las estatinasaumentan el riesgo de diabetes en mujeres en 48%, y Avandia, el bestseller #1 delos fármacos para el tratamiento de la diabetes, ocasionó casi 200.000 muertesdesde que entró en el mercado en 1999.

Las estatinas,diseñadas para prevenir los ataques cardíacos, causan diabetes, y losmedicamentos diseñados para tratar la diabetes están causando ataquescardíacos.

Ésto es el Farmagedón.

Después deHaití caí en cuenta de que la respuesta tenía que estar en otro lado. Si lasredes sociales pueden promover un estilo de vida que nos enferme, quizás podamosusar las redes sociales para crear salud.

Sabemos cómoprevenir, tratar e incluso revertir la diabetes y la enfermedad cardiovascular,pero hemos fallado miserablemente en hacerlo.
Podemoserradicar la diabetes tipo 2 de la misma manera en que el científico LarryBrilliant ayudó a erradicar la viruela.

Sin embargo,las personas se rinden cuando piensan en la obesidad y las enfermedadescrónicas que están matando a la mayoría de la población mundial.
Es demasiadoabrumador, demasiado grande. Pero yo no pienso que lo sea, yo creo que es unproblema pequeño, un problema local, un problema comunitario.

Después queregresé de Haití, algo en lo que comencé a pensar es que si estamos enfermos,el mejor lugar para crear salud puede no ser el consultorio del médico o laclínica, sino nuestra comunidad con un poco de ayuda de parte de nuestrosamigos.
Me di cuentade que sanar puede ser como ser parte de un equipo en los deportes.

Esta es la parte I. 
¡Tremendas reflexiones!

Comparte con nosotros qué piensas al respecto.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Resistencia a la insulina, diabetes y el Dr. Kraft


Más sobre el artículo del Dr. Kraft (el de 1975, el libro queda para la próxima entrada).

Para que puedas entender un poco a que se refieren ciertos valores a lo largo de esta entrada y la que sigue, veamos cuáles son los criterios de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) establecidos para el 2006-2007, y que son los que usó el Dr. Kraft para la evaluación de las curvas de glicemia.



De acuerdo a los criterios de la ADA, de las 3.650 glicemias evaluadas en el trabajo del Dr. Kraft en 1975 sólo se detectaron anormalidades en 1.937 curvas. Las demás, 1.713, podían ser catalogadas como “normales” si se basaba la calificación de "normalidad" exclusivamente en los valores de las glicemias.




Las primeras pruebas de insulina a nivel hospitalario comenzaron en 1970, y pronto se convirtieron  en parte del programa de investigación y desarrollo del Departamento de Patología Clínica del cual era miembro el Dr. Kraft desde 1965. Los criterios sobre los valores de insulina se agruparon en 5 patrones dinámicos: 1 patrón de "euinsulina" o patrón normal y sin diabetes, 3 patrones intermedios  de "hiperinsulinismo" o resistencia a la insulina (considerados como típicos de diabetes tipo 2), y 1 patrón de "hipoinsulinismo", o de baja producción, al que se le consideró como típico de la diabetes tipo 1.  

Los valores iniciales de insulina "normal" se establecieron alrededor de 30 pero los numerosísimos tests de laboratorio que se realizaron en el Hospital St. Joseph establecieron ese valor en una media de 8. Como resumen, para no enredar más esta historia y tener una perspectiva más clara, tenemos esta tabla:


A estos primeros 3.650 pacientes del artículo del Dr. Kraft de 1975 se les realizó simultáneamente una curva de insulina, y se encontró que de los supuestos “negativos”, al menos el 64% tenían valores limítrofes o elevados de insulina, por lo que las cifras finales resultaron muy diferentes.




Y las cifras finales deberían haber encendido una alarma más allá de las paredes del hospital donde el Dr. Kraft trabajaba, pero la ADA (Asociación Americana de Diabetes) no tomó sus números en cuenta al momento de establecer normativas para la evaluación de personas en riesgo de diabetes.


Para el Dr. Kraft, sin embargo, esas cifras sólo podían ser calificadas como:

HIPERINSULINISMO, INSULINO-RESISTENCIA, DIABETES TIPO 2


Seguramente piensas que el Dr. Kraft es un exagerado. Y yo estaría de acuerdo. Pero todos estos años en los que mi equipo de colaboradores y yo hemos estado trabajando en identificar personas en riesgo de diabetes le dan la razón. Por eso, nada tienen de extrañar las cifras publicadas por la International Diabetes Federation (ver entrada del 14-10-2011 titulada Diabetes al Día).

Y quiero que tengas en cuenta (bueno, más el médico que te atiende), que el Dr. Joseph Kraft presenta este libro basado en su ¡¡¡¡EXPERIENCIA ACUMULATIVA DE 14.384 PRUEBAS DE TOLERANCIA GLUCOSA-INSULINA REALIZADAS EN EL HOSPITAL ST. JOSEPH DE CHICAGO DURANTE LOS AÑOS 1972 A 1998, MIENTRAS ERA EL JEFE DEL DEPARTAMENTO DE PATOLOGÍA CLINICA Y MEDICINA NUCLEAR DE ESE HOSPITAL!!!!



¿Y a quiénes se les realizaron estas pruebas? A pacientes del staff médico del hospital en los que se quería identificar o descartar  si tenían prediabetes o diabetes.



Bueno, basta por hoy.
Sé que es demasiada información pero espero releas esta entrada varias veces porque aunque no seas médico, puedes compartirla con él o ella, y tú informarte y aprender progresivamente sobre una realidad brutal que está afectando a millones de personas. En ese universo afectado me encuentro yo y creo, sin lugar a dudas, que tú y/o quizás un familiar o amigo también puede estarlo.

¡Ánimo! ¡ESTO TIENE SOLUCIÓN!


lunes, 24 de octubre de 2011

La era de la información


Según varios artículos de revisión publicados en Estados Unidos y en Europa, menos del 40% de los pacientes con diabetes controlan su glicemia al menos 1 vez al día, aún si están recibiendo tratamiento con insulina, aunque hacerlo cambiaría dramáticamente su calidad de vida.
Y si no hacen el control básico, mucho menos miden cómo está su glicemia con las comidas. Siendo la comida el principal actor en los cambios de la glicemia, ¿cómo es que sólo se les pide a estos pacientes chequear la glicemia para ver si la medicación es efectiva, ya sea para contrarrestar el efecto de la comida o para mantener un control general?

Cuando empecé a medir los efectos de los alimentos que comía a través de la glicemia capilar (hecha con ese pequeño aparatico en el que pones una gota de sangre tomada de la punta de uno de tus dedos y que te dice en menos de 5 segundos cuál es tu glicemia), descubrí que no todos los alimentos tienen el mismo efecto. Aprendí, por ejemplo, que prácticamente todos los tipos de pan que comía tenían la capacidad de subir mi azúcar en la sangre (y créeme, siendo de ascendencia portuguesa, comía pan en todas sus formas). Lo mismo pasaba con el arroz y las papas. No dependía de si comía mucho o poco pan, arroz o papas, sino de si los comía o no. 
Siendo médico, empecé a compartir este descubrimiento con mi familia, mis amigos y mis pacientes, y una vez tras otra, los resultados eran los mismos: más que la cantidad, era el tipo de alimento el principal factor en subir la glicemia.
Y aunque a veces protestaban diciéndome: “Uff, Maru... ¿quiere decir esto que tengo que aprender una larga lista de lo que sí y de lo que no afecta mi glicemia? ¡Eso es muy complicado!”, los beneficios sobrepasaban el precio del aprendizaje. 
Muchas veces me comentaban: “Doctora, me habían dicho que podía comer sin problemas patilla o melón, pero no es verdad, ¡me suben la glicemia! En cambio, la manzana verde casi no me afecta”, o bien, “¡las lentejas me caen de maravilla!”, “la cebada perlada es tan sabrosa como el arroz y acompañando el pollo o la carne, me mantiene bien la glicemia”, “media taza de arroz me sube mi glicemia”, “¡Caramba, no sabía que el jugo de naranja podía subir tanto mi glicemia!”

A muchos de mis amigos y pacientes su médico o la nutricionista, les dicen que el tipo de alimento no es importante, sino la cantidad que comen. Llegan a mi consultorio con sus menús y listas de alimentos y las cantidades que tienen que comer, basados en conceptos desactualizados, con glicemias elevadas, o saturados de medicamentos y sufriendo sus efectos secundarios. No hay educación sobre indices y cargas glicémicas, grasas esenciales, intolerancia a los carbohidratos.
Es ahí cuando me pregunto... ¿no es ésta la era de la información? ¿Entonces, por qué no la usamos?


No soy pionera en esta información. Puedes encontrar material valioso en las páginas de la Universidad de Sidney (Dra. Brand-Miller) o en la de David Mendosa. Pero he visto los resultados de usar la información. Por eso inicié este blog e hice el ebook “Lo que su doctor no sabe acerca de la glicemia”. Si quieres una copia de este ebook, escríbeme a mi email y te lo envío (¡es gratis!).

viernes, 14 de octubre de 2011

Diabetes al Día

Aspiro a que la salud sea finalmente considerada un derecho humano por el que luchar, no una
bendición divina por la que debamos rezar.
Kofi Annan, Secretario General de la ONU
(fotografía de Wikipedia Commons, by Ricardo Stuckert/ABr )

Esta cita de Kofi Anan encabezó el kit de prensa de la ONU destinado a promover la campaña “Unidos por la Diabetes” y  la creación del Día Mundial de la Diabetes (14 de Noviembre del 2007).

La campaña respondía al hecho de que el número personas con diabetes había aumentado de 30 millones (1985) a 230 millones y se estimaba que para el 2025 habría alrededor de 350 millones. Esta campaña invitaba a los gobiernos de todo el mundo a unirse para luchar contra la enfermedad. Debido a la magnitud de las cifras, la diabetes pasó a ser considerada una EPIDEMIA, lo cual no deja de ser contradictorio pues no es una enfermedad provocada por virus o bacterias. Parte de los lineamientos en ese kit eran:

·        Cada año 6 millones de personas desarrollan diabetes.
·        Cada año, cerca de 3 millones de muertes están ligadas directamente a la diabetes.
·        Cada diez minutos 2 personas contraen diabetes.
·        En 2007, la diabetes causará 3,5 millones de muertes en todo el mundo.
·        7 de cada 10 países con el mayor número de personas con diabetes están países en vías de desarrollo.

Martin Silink, Presidente electo de la FID escribió en esa publicación de prensa la siguiente frase:
Es hora que la diabetes salga de las sombras y que la comunidad global reconozca la enormidad de la epidemia que supone esta enfermedad.

Y George Alberti, antiguo Presidente de la FID:
Esta es una de las mayores catástrofes sanitarias que el mundo ha visto. Los costos económicos y sociales de la enfermedad serán intolerables si los gobiernos no despiertan ya y los toman en consideración.

No podemos decir que ese kit de prensa haya servido para algo más que dar a conocer el problema. Aunque  la campaña oficial Unidos por la Diabetes desplegó el lema “No Hacer Nada No Es Una Opción”, y a pesar de los esfuerzos (básicamente diplomáticos e ineficaces) de la ONU, las cifras recién publicadas por el Atlas de Diabetes de la IDF (International Diabetes Federation) revelan una estremecedora realidad digna de la película “Cuando el destino nos alcance” (Soylent Green, 1973): hay en este momento 366 millones de diabéticos a nivel global. El 2025 es AHORA.

Y las países latinos no escapan de esta realidad global, con un 6-12% de la población afectada por la diabetes (y creciendo). Sólo entre Venezuela y Colombia se registraron 2.5 millones de diabéticos para el 2010. En Centro América 1 de cada 10 habitantes tiene diabetes, en México 1 de cada 8.

¿Qué está ocurriendo para que esta enfermedad haya aumentado 12 VECES en apenas una generación?

Indudablemente una de las causas está ligada al consumo de alimentos muy procesados, sobre todo carbohidratos. Nuestra vida de apretados horarios nos ha llevado a elegir cosas fáciles de preparar (o ya preparadas), desestimando la cocina tradicional de nuestros antepasados. 


No es fácil encontrar o tener la posibilidad de comprar alimentos poco procesados y/o frescos, y yo agregaría además, que la gran desinformación no ha hecho otra cosa que confundir y estimular el uso de alimentos que favorecen la aparición de la diabetes.

No dejes de leer la continuación de este post.






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