lunes, 9 de enero de 2012

Yo Me Llamo Omega


Lo primero que quiero hacer es contestar algunas de las preguntas que seguro te estás haciendo: “¡tanto blah blah sobre omega 3, omega 6 y omega 9 y todavía no sé que son cada uno de ellos!”
Entonces, que sea la materia del blog para hoy.

¿Qué son exactamente los “omega”?
Son ácidos grasos orgánicos presentes dentro de las grasas de origen vegetal o animal, y más raramente, de producción artificial o sintética. Para más detalles sobre las grasas puedes ir a las entradas Una Clase de Química y El Enredo de Las Grasas.

Hasta 1929 se creía que las grasas no eran esenciales excepto para aportar calorías y ser el trasporte de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K, o como les llamábamos en la escuela de medicina, las vitaminas “adecas”, no por implicaciones políticas, sino por simple regla nemotécnica para recordalas más fácilmente). Al principio sólo se les conocía como “ácidos grasos” hasta que George y Mildred Burr descubrieron que estos componentes de las grasas eran “esenciales” para la vida.

Para 1963 los ácidos grasos seguían una nomenclatura tan complicada (nombres químicos basados en el latín o griego) que incluso los científicos tenían dificultad para recordarlos. En ese año Ralph Holman se inspiró en un versículo bíblico del Apocalipsis donde aparece “el alfa y omega”,  la primera y la última letra del alfabeto griego, para clasificar los ácidos grasos poli-insaturados de manera sencilla y fácil de recordar, y darles una nomenclatura basada en la posición en la que se encontraba el primer doble enlace contando desde la estructura o grupo químico final. 


¿Por qué desde el final y no desde el principio? 
Debido a que los ácidos grasos se transforman dentro del cuerpo para ser usados apropiadamente (se ”alargan”, o sea, agregan más átomos de carbono, y se “desaturan” al perder átomos de hidrógeno), al nombrarlos de la manera convencional era difícil saber qué relación guardaban entre sí desde el principio hasta el final de su transformación.
Resulta que la “cola” o parte final de estos ácidos grasos poli-insaturados NO CAMBIA a lo largo de las distintas transformaciones: todos los miembros de una familia siguen teniendo su primer doble enlace SIEMPRE a 3, 6 o 9 carbonos contando hacia atrás desde el final del ácido graso.

Los químicos regularmente usan las primeras letras del alfabeto griego (alfa, beta, gamma) para indicar la posición de los grupos químicos, así que a Holman, estando familiarizado con el libro del Apocalipsis debido a su formación cristiana, se le ocurrió usar la letra OMEGA (la última letra del alfabeto griego) para identificar los ácidos grasos poli-insaturados por las diferencias en sus “colas” y clasificarlos en “familias”.

Los omega 3 tienen ese primer doble enlace en el tercer átomo de carbono,  


los omega 6 en el sexto,


 y los omega 9 en el noveno, contando desde el último carbono hacia atrás. Para ahorrar espacio dentro de estos gráficos esquemáticos, he puesto los números 4 y el 7 al lado de los carbonos en paréntesis. Si sumas cuántos carbonos hay de derecha a izquierda, puedes contar 3, 6 o 9 en total hasta que aparece el PRIMER DOBLE ENLACE.



Esta brillante idea nos permite hoy, a científicos y legos, llamarlos ácidos grasos omega, o incluso prescindir de las dos primeras palabras y llamarlos simplemente “OMEGA 3”, “OMEGA 6” y “OMEGA 9”. 

Queridos lectores: quiero invitarlos a que hagan comentarios, ya sea en el espacio que este blog tiene al final de cada entrada, o a través de mi correo electrónico dramarumaxvitae@gmail.com
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