domingo, 17 de junio de 2012

Cómo Elegir Suplementos


Continuando en la tónica de estas 2 últimas semanas, veamos ahora cuáles suplementos usar.

Empecemos con el origen del suplemento a elegir. No con el tipo. Y la razón es muy importante: antes de discutir cuál suplemento aporta cuál nutriente, te invito a escogerlos tomando primero en cuenta su origen.

Esto significa determinar 2 aspectos fundamentales: de dónde provienen y qué ventajas ofrecen de acuerdo a su procedencia. Para mí es claro ahora, pero no lo fue durante casi todo el ejercicio de mi vida profesional.

En medicina nos educan básicamente en cuanto a qué hace un nutriente en particular. La adecuacidad de la procedencia nunca estuvo en el tapete. Y déjame comentarte que para nada es lo mismo un suplemento SINTÉTICO que uno NATURAL. Así como no es lo mismo un nutriente AISLADO que uno que forma parte de los alimentos, ya vengan de los vegetales o del reino animal.

El SINTÉTICO puede ser QUÍMICAMENTE igual en su estructura al que nuestro cuerpo necesita pero no implica que puede ser absorbido o utilizado por las células de nuestro cuerpo. ¿La razón? Estamos diseñados para aprovechar lo que viene dentro de nuestros alimentos.

¿Quiere decir que TODOS los nutrientes sintéticos son inadecuados? Todo depende de su BIODISPONIBILIDAD (o capacidad de ser absorbidos y llevados a una forma que nuestras células “entiendan”). Usualmente los NATURALES nos son más “familiares” pues provienen de fuentes a las que nuestro cuerpo ya viene acostumbrado por millones de años.


Eso nos lleva a nuestro segundo punto: un nutriente AISLADO está en franca desventaja al momento de hacerse BIODISPONIBLE; su interacción con otros nutrientes presentes dentro de un mismo alimento generalmente lo hace ser más BIODISPONIBLE. Cuando proviene de un alimento y forma parte de un conjunto de nutrientes que están presentes allí presentes, hay superioridad en la absorción y la utilización inmediata de ese nutriente. 
Esta acción favorecedora del conjunto se conoce como SINERGIA: unos se potencian a otros, y el resultado final es mayor que la suma de las partes. Suena como una propiedad matemática, pero es simplemente una propiedad de la naturaleza.

Muy bien, entonces natural y preferiblemente dentro de un alimento. Pero ya vimos que los alimentos ya no tienen lo que solían tener, y están, muchos de ellos, muy contaminados. Puedes decir, “no entiendo” o “es contradictorio”. Y ciertamente no te falta razón.

Por lo que agrego: deben ser ORGÁNICOS. No tiene sentido que sean NATURALES, que vayan en CONJUNTO con otros nutrientes dentro de un alimento, pero estén llenos de pesticidas o contaminantes químicos.

¿Qué quiere decir, exactamente, ORGÁNICOS?
Una cosecha orgánica debe provenir de suelos SIN pesticidas y fertilizantes sintéticos ni semillas genéticamente modificadas.
El ganado “orgánico” debe tener acceso regular a pastos, no ser alimentados con productos genéticamente modificados, ni haber recibido hormonas o antibióticos.
Los alimentos no deben ser procesados usando irradiación, aditivos químicos o solventes orgánicos.

Plowing Farmer, Wikimedia Commons

Aunque suena a término moderno, ORGÁNICO, en cuanto a su significado, es una palabra tan antigua como la agricultura: tiene, al menos 10.000 años. No es de sorprender, entonces, que a nuestro cuerpo le sea extraño lo que no es orgánico.

The Organic Center publicó recientemente (2008) una revisión de 97 estudios científicos que comparaban la superioridad nutricional (61% mayor) de los alimentos orgánicos con sus pares de suelos no orgánicos y la mayor presencia de antioxidantes (75% más).
En otro estudio publicado en el 2008, al comparar cierto tipo de mandarinas cultivadas dentro de una misma granja pero en dos suelos diferentes, uno convencional y el otro orgánico, se encontró que había poca diferencia en cuanto a vitamina C o el tamaño de la fruta (la orgánica era algo más pequeña), pero al comparar el jugo producido por los dos tipos de mandarinas, la orgánica daba un jugo con color intenso, contenían 8 minerales en mayor cantidad (3 de ellos en más del 50%), y tenían 40% más beta caroteno (de ahí la intensidad del color).

A pesar de la gran cantidad de estudios publicados, lamentablemente muchos científicos, médicos incluidos, sólo le reconocen el mérito a los productos orgánicos en cuanto a estar libres de tóxicos, y son escépticos en cuanto a su superioridad nutricional.

¿Mi recomendación? Suplementos naturales, que provengan de alimentos orgánicos deshidratados y concentrados, de manera tal  que mantengan todos sus nutrientes y antioxidantes para aprovechar la sinergia entre ellos y hacerlos más biodisponibles y efectivos.
Más la próxima semana.



lunes, 11 de junio de 2012

Micronutrientes: Cómo Funcionan


En el artículo de la semana pasada se me olvidó incluir dentro de los micronutrientes a los ácidos grasos esenciales y los micronutrientes accesorios, como la coenzima Q10 y los fitonutrientes o antioxidantes presentes en las plantas (de “phitos”, plantas en griego). ¡Menudo olvido!
Así que hoy pretendo ampliar un poco ese artículo.

Recordemos entonces que los macronutrientes se caracterizan por estar presentes en grandes cantidades dentro de los alimentos (son las proteínas, grasas y carbohidratos). Los micronutrientes, en cambio, están en pequeñas cantidades,  y por eso se les califica de “micro”. Algunos, como el calcio, el magnesio, el cloro, también pueden ser llamados "macrominerales", porque los requerimientos diarios se miden en cientos o miles de miligramos diarios, mientras que los minerales "traza" u "oligoelementos" se requieren en cantidades muy pequeñas, usualmente medidas en microgramos (a excepción, quizás, del zinc -15mg diarios- y el cobre -2mg-).

Los micronutrientes pueden ser clasificados en esenciales y no esenciales. Los esenciales sólo pueden ser obtenidos de la alimentación y los no esenciales son los que producimos, o debiéramos producir, en condiciones ideales. Esenciales o no, son ABSOLUTAMENTE  NECESARIOS PARA EL BUEN FUNCIONAMIENTO DEL ORGANISMO, por lo que si no podemos producirlos, por la razón que fuere, tenemos que tomarlos de los alimentos.

Los micronutrientes intervienen en la producción y trabajo adecuado de hormonas, enzimas y otras sustancias vitales para el crecimiento y desarrollo de nuestro cuerpo. Algunos, como la vitamina K, la coenzima Q10, la vitamina A, pueden ser producidos dentro de nuestros órganos; otros, como los ácidos grasos omega 3 y 6, los minerales y los fitonutrientes, sólo se encuentran en lo que comemos.

Los Calton usan una estupenda analogía en su libro NAKED CALORIES, para explicar que hace cada tipo de micronutrientes: las vitaminas son como los “toderos” (“utilities” en inglés, aquellas personas que pueden hacer un poco de todo); los ácidos grasos son contratistas altamente especializados; los micronutrientes accesorios son asistentes de construcción; los antioxidantes, son los que reparan; los minerales, son los arquitectos y capataces a cargo de la obra (nuestro cuerpo); y finalmente, los bloques usados en la construcción no son otros que las proteínas, grasas y carbohidratos. Aquí los Calton adjudican a los minerales un rol protagónico, y no les falta razón pues los minerales son indispensables para que cada uno de los otros micronutrientes puedan cumplir su misión.

1992 Earth Summit, Rio de Janeiro
Los minerales, lamentablemente, han ido declinando progresivamente en los suelos. Para 1992 se presentó un reporte estadístico en el Earth Summit de las Naciones Unidas que se llevó a cabo en Río de Janeiro, y las cifras de pérdida de minerales en los suelos fueron brutales. 
La región con menos depleción de los suelos fue Australia y la de mayor, América del Norte, principalmente Estados Unidos. ¿Causas? Uso masivo de fertilizantes químicos, erosión de los suelos porque no se rotan los cultivos, producción basada en cantidad y tamaño de la cosecha en vez de calidad nutricional.

Parte de la confusión que se ha generado durante decenas de años acerca de si necesitamos o no suplementarnos, proviene de información contradictoria generada por nutricionistas y agencias gubernamentales. Se utilizan tablas con requerimientos mínimos de micronutrientes que están desactualizadas, a pesar de las observaciones de científicos de la talla del Dr. Walter Willet, decano de nutrición en Harvard, y el Dr. Linus Pauling, doblemente premio nóbel, que defienden que nuestros alimentos no son suficientes.


La prestigiosa publicación Scientific American, en el segmento dedicado a Earth Talk, sostiene que la solución para una cosecha saludable (y, subsecuentemente, alimentos más nutritivos) yace en  cambiar las condiciones actuales de los suelos (Scientific American, April 27, 2011).

Mientras eso ocurre, además de alimentarnos de la manera más “natural y balanceada” posible, yo sugiero incluir suplementos de vitaminas y minerales a diario. Las políticas agrarias bien pueden cambiar para las generaciones futuras, pero si las generaciones presentes se siguen enfermando al ritmo actual, puede ser que no haya muchas “generaciones futuras”.

Como siempre, te invito a dejar tus comentarios.

lunes, 4 de junio de 2012

Malnutrición: un mal de la obesidad moderna


Frecuentemente cuando la gente la palabra MALNUTRICIÓN, piensan en niños desnutridos y pobreza. Sin embargo, malnutrición no se refiere a la carencia de comida, delgadez extrema, raquitismo o miseria, aún cuando todo esto puede estar presente. 
Malnutrición es un término médico (o nutricional) que describe una condición que resulta de tener una alimentación desbalanceada, en la que se carecen de ciertos nutrientes mientras otros están en exceso o en proporciones inadecuadas. Podemos tener a alguien obeso que está, sin embargo, malnutrido, y aunque para muchas personas esto es contradictorio, es la realidad de nuestro mundo moderno.

Al principio, al menos mientras estudiaba medicina, la malnutrición se correlacionada exclusivamente con la llamada malnutrición calórico-proteica (suena como jeroglífico, ya sé); se trataba de esos niños, y a veces adultos, que estaban muy gordos y muy enfermos a la vez, y que conocíamos coloquialmente como los niños “farináceos”, porque su alimentación constaba básicamente de harinas baratas y muy poca proteína. Así sigue siendo en muchos sitios del planeta.

3 cereales diferentes, enriquecidos
Pero nuestro mundo moderno lleno de alimentos procesados, baratos y masivos, nos ha llevado a una condición muy parecida: aunque comemos proteínas, además de harinas y grasas, estos alimentos carecen de vitaminas y otros micronutrientes porque en su procesamiento se les despojó de ellos. Esa es la característica #1 del procesamiento. Por eso vemos en los empaques de alimentos la palabra “enriquecidos” o “fortificados”. ¿Por qué tendríamos que enriquecer algo sino estuviera empobrecido en primer término?

Muchos desconocen que son los micronutrientes. Hablamos corrientemente de proteínas, carbohidratos, grasas; esos son los “macronutrientes”, llamados así por su tamaño y peso dentro de nuestras comidas. Las vitaminas y minerales, en cambio, están sólo en pequeñas cantidades, de ahí la palabra “micro”. Y a pesar de que la mayoría sabe o ha escuchado hablar de vitaminas y minerales como el calcio o el hierro, hay algunos que están en cantidades tan pequeñas que son calificados de “minerales traza“ u “oligoelementos” (“oligo” quiere decir escaso, poco).

En NAKED CALORIES, un excelente libro escrito por el Dr. Jayson Calton y su esposa, Mira Calton, nutricionista colegiada, se usa el término “NAKED” (desnudo) porque se le despoja al alimento de sus micronutrientes para dejar solamente el factor energético o calorías Llegó a mis manos después de leer los comentarios que recientemente publicara Fooducate.

En términos botánicos, la deficiencia de micronutrientes se refiere a una carencia de este tipo de minerales en las plantas porque están “ausentes” del suelo donde crecen. Y tiene todo el sentido: ¿de dónde podrían tomarlo las plantas si no están en la tierra?
La carencia ocasionada por el uso de fertilizantes químicos (que contienen principalmente sólo 3 minerales, en vez de los casi 50 que son necesarios), y el hecho de que comúnmente no disponemos de una agricultura orgánica, han ocasionado que lo que comemos no tenga lo que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente, y por eso ocurren muchas de las enfermedades crónicas que hoy nos aquejan porque te alimentas pero ¡NO TE NUTRES!

Puedes decir que el “enriquecer” los alimentos cubre estas deficiencias, más no es cierto. A los alimentos se les agrega calcio, hierro, algunas vitaminas, pero se dejan fuera otros micronutrientes. Y los que se agregan, no están en la cantidad adecuada. Para no hablar de que llegan a nuestra mesa días o semanas después de cosechados y, demasiadas veces, transformados por procesos industriales.

Así que cuando mis pacientes me preguntan si les hacen falta vitaminas y minerales, a pesar de comer “bien”, mi respuesta es un rotundo ¡SÍ!
No se puede comer bien a menos que tus alimentos provengan de tierras orgánicas, estén recientemente cosechados, no hayan sufrido procesos industriales que destruyan estos micronutrientes y se cocinen de la manera apropiada.
Ya sé, puedes casi gritarme que eso es imposible. Por eso hay que suplementar lo que nos falta.
Más en el próximo artículo.


lunes, 28 de mayo de 2012

El Poder de Curar a través las Redes Sociales


Hace unas semanas les conté del Dr. Mark Hyman y las Redes Sociales. Quiero compartir con ustedes la parte 2 de su artículo.

Un día encontré al Pastor Rick Warren, de la Iglesia Saddleback en California del Sur, en mi oficina. 
Después de su cita fuimos a cenar, y sobre un bol de sopa de remolacha y repollo, le pregunté sobre su iglesia – yo soy un doctor judío de New York y sabía poco sobre iglesias evangélicas.
http://www.saddleback.com/

Me comentó que su iglesia tenía 30.000 miembros y que se reunían en 5.000 grupos pequeños para estudiar, darse apoyo y crecer juntos. No era una mega iglesia sino miles de mini iglesias. 
Esa reunión me dio la idea de probar si a través del apoyo entre colegas, vecinos y amigos se podría crear salud.

Le pregunté: “¿por qué no elaboramos un programa y lo ponemos en marcha en estos grupos pequeños?”. Rick aceptó porque había bautizado recientemente 800 miembros de la iglesia, y después del número 500, se dijo a sí mismo: “wow, somos una iglesia obesa, estoy gordo, y necesito hacer algo”.
No necesitábamos expertos de salud altamente entrenados – excepto para diseñar el programa…

Así que hace poco más de un año, conjuntamente con Rick, el Dr. Oz, y el Dr. Amen (un pastor evangélico, un médico musulmán, uno cristiano y uno judío –lo que puede parecer el principio de un chiste malo), lanzamos el PLAN DANIEL – un experimento social para ver si el apoyo de la comunidad era más efectivo que la medicación o el cuidado médico tradicional para tratar y revertir enfermedad y crear salud.
El Plan Daniel (nombrado así por el Profeta Daniel de la Biblia, que resistió la tentación del rey de malas comidas) es un programa gratuito de bienestar que se distribuye a través de los grupos pequeños de la iglesia.


Pensamos que se registrarían unos cientos de personas, pero en la primera semana se inscribieron 15.000 personas, que en este último año han perdido 250.000 libras – el equivalente a 10 grandes camiones de refrescos. Siguieron miles de personas y muchas iglesias a nivel mundial.

De hecho, nos reunimos recientemente con líderes de iglesias en Atlanta y Bernice King, la hija de Martin Luther King, Jr., quien piensa que la enfermedad es una forma de violencia, y que la salud es un derecho humano básico. Dijo que la salud es una forma de no-violencia contra uno mismo, y que quería hacer de este programa parte del currículo de no-violencia del Centro King.

Nuestro experimento social funcionó.
Hicimos cambiar la biología usando los principios de la medicina funcional – la ciencia de crear salud a través de las intervenciones en el estilo de vida que optimizan nuestras REDES BIOLÓGICAS.
Hicimos que la conducta cambiara usando la comunidad y el poder de la presión positiva de vecinos y amigos y de las REDES SOCIALES.

Éstas personas no sólo perdieron un cuarto de millón de libras, también usaron menos medicación, y muchos de los que se hospitalizaban, necesitaron acudir menos al doctor. La gente reportó tener más energía, dormir mejor, presión sanguínea más baja, e incluso mejor piel e impulso sexual.
Un hombre me comentó que el año anterior había estado 4 veces en el hospital y necesitaba 9 medicamentos, y este año no se había hospitalizado en ninguna ocasión y sólo necesitaba un medicamento. 

La gente perdió 125 libras, 90 libras, 80 libras, ya no necesitaba insulina y no tenían diabetes, ni necesitaban medicar su hipertensión arterial – era como un bypass gástrico sin el dolor de la cirugía, los vómitos y la mala nutrición.
Y los que hacieron el plan acompañados, perdieron el doble de peso con respecto a los que lo hicieron solos.

E.O. Wilson, en su nuevo libro The Social Conquest of the Earth, comenta que la pertenencia y el poder de la presión grupal de los pares puede ser una fuerza tanto para el bien como para el mal, puede impulsar la guerra y la violencia, pero también puede ser una fuerza para sanar.

Esto fue una revelación para mi: la comunidad no sólo era un sistema para distribuir la educación de la salud. También era parte de la cura, y el grupo era la medicina.

Entonces, ¿qué hicimos?. Creamos un programa interactivo distribuido a través de múltiples medios – educación online, videos, artículos, recetas, webinars hechos completamente en grupos pequeños y en eventos de la comunidad. Hicimos esto en Saddleback cambiando la cultura – el Pastor Steve pasó de servir costillitas y donas en el desayuno a ser un campeón de la salud, literalmente les arrancaba las donas de la boca a los hombres en su grupo pequeño.

Más de 1000 personas se presentaron para ser voluntarios como campeones de salud para sus grupos. Cambiamos lo que se servía en los desayunos bíblicos, los menús en la refinería, incuso lo que la gente servía en sus casas y en sus grupos pequeños. La gente aprendió a crear salud junta – a comprar, cocinar, comer, hacer ejercicio y jugar juntos.

No tratamos enfermedad. No creamos un programa para perder peso. Les enseñamos como cuidarse por sí mismos, y combinando ese cuidado con el cuidado de cada uno de los otros, crearon un pequeño milagro – algo que ni el sistema de salud ni la reforma de ese sistema de salud han sido capaces de lograr.
En el sitio más improbable, una gran Iglesia, demostramos que una solución basada en la comunidad es más efectiva para tratar y revertir la enfermedad crónica que nuestro moderno sistema de salud. La gente ayudó a cada uno de los otros a crear salud.

Pienso que esta es la semilla de una oportunidad mayor. En cada casa, comunidad, escuela, lugar de trabajo u organización basada en la fe, hay campeones de salud esperando a que se les pida que hagan presencia y se ayuden entre sí para recuperar nuestra salud.

Ahora tenemos la visión de llevar esto a una escala de billones de personas y volver del revés el sistema de cuidado de la salud. Y esto es posible no sólo en países ricos. Peers for Progress creó programas pilotos en los países más pobres,


como Camerún, Uganda, Tailandia y Sur África, basados en esta fórmula de apoyo entre pares. Los programas para los grupos de apoyo entre pares han sido más efectivos que el cuidado médico convencional en la mejoría de la salud de los diabéticos y en disminuir 10 veces los costos del cuidado de la salud.

Así que después de la comida en Haití, cuando el terremoto, comencé a pensar que pasaría si podemos enfrentar este problema no uno a uno a uno en la consulta del médico y las clínicas, sino en decenas de millones de personas a la vez, en sus casas, en sus iglesias, en sus escuelas y en sus sitios de trabajo.

Qué pasaría si podemos tomar ese gran número de personas que están en capacidad de trabajar, pero que no están trabajando – y creamos un Cuerpo de Salud al estilo de los Cuerpos de Paz del Presidente Kennedy o a una llamada de acción que podría ser el equivalente a poner un hombre en la luna al final de la década.

Qué pasaría si creamos millones de trabajadores comunitarios de salud, si involucramos a nuestros latentes campeones de salud que ya están en cada comunidad y en cada organización; gente ayudando a gente, y que con un pequeño entrenamiento han probado que pueden producir mejores resultados que los doctores o nuestro sistema de salud para tratar el peor de los problemas de nuestra era.
Pensé “éste, quizás, no es un problema médico como una infección o un hueso roto; más bien, las enfermedades crónicas, como la diabetes y la obesidad, puede que sean enfermedades sociales y que nosotros necesitemos una cura social.”
Quizás es el poder de cada uno de nosotros, apoyándonos los unos a los otros, lo que pueda devolvernos nuestra salud.
La enfermedad aguda debe ser dejada a los hospitales, pero crear salud y curar la enfermedad crónica parece ocurrir mejor en la comunidad – con gente ayudando a gente, en los sitios donde cada uno de nosotros vive, donde comemos, cocinamos, aprendemos, trabajamos, jugamos y oramos
Allí es dónde encontramos salud.

Cuando estuve en la clínica de Paul Farmer en Haití, leí una placa en francés que decía “El hombre más feliz es el que hace felices a los demás.” 

Un antiguo proverbio africano dice que “si quieres viajar ligero, viaja solo, pero si quieres viajar lejos, viaja acompañado.”
¡Hagamos esto juntos!

¡Gracias Mark! ¡Esta iniciativa nos contagia a todos de esperanza!

¿Tienes comentarios? ¡No dejes de compartirlos con nosotros!

martes, 1 de mayo de 2012

Tendencias: Una Palabra de Moda en el Siglo XXI


Una de las cosas más maravillosas de las redes sociales, entre las cuales incluyo los blogs, aunque técnicamente no son redes sociales propiamente dichas, es que nos permiten comunicarnos a una velocidad extraordinaria.
Sin tener todo el poder que exhiben las páginas web, los blogs son una forma fácil de comunicar nuestras ideas; no requieren mayor pericia técnica, y algunos de ellos, como blogger, son totalmente gratuitos e intuitivos.

Hoy podemos encontrar blogs dedicados a muchísimos tópicos, pero mis preferidos son aquellos que agregan valor a la vida de las personas y que, aunque no proporcionan ganancias en dinero (la mayoría de ellos), sirven para informarnos, enseñarnos, curarnos, para orar, y como apoyo ante situaciones difíciles.
Es por ello que con frecuencia publico enlaces de los que más me gustan o con los que pienso pueden ser de mayor utilidad para mis lectores.

La Sopa de Tomate y La Sopa de Tomate Light se han convertido en excelentes aliados a la hora de cocinar rico y quiero compartir con ustedes una publicación reciente en estos blogs  en la que su autora, Cristina Gomes, nos cuenta sobre cómo convertir un pequeño espacio de la casa en una huerta. Y cuando digo pequeño, es que ni siquiera califica para balcón, es apenas una gran ventana de la que cuelgan varias jardineras.



Llevo ya algún tiempo viendo en la tele uno de los programas del que considero uno de los mejores chefs del momento, Jamie Oliver; en él, este cocinero británico enseña a la audiencia a cocinar ricas recetas sino que también ha dedicado parte de este show, llamado Jamie at Home (Jamie en casa), a crear una huerta en nuestra casa con los productos que más consumimos, con tips de cómo sembrarlos, cómo hacerlos orgánicos sin fertilizantes ni pesticidas químicos, usando animalitos que Papá Dios nos regaló para beneficio de nuestras matas, y cómo y cuando cosecharlos.

Foto original de: Making a difference by planting a garden, Snack Girl
Pues bien, parece que esta tendencia se ha extendido como las ramas de los guisantes, apoderándose de varios sitios web, afianzando sus brotes por todos lados. Ese es el caso que me he encontrado en la página de internet de Williams-Sonoma, una prestigiosa marca de los Estados Unidos relacionada a todos los campos de la cocina, y en la cual encontrarán bajo su nueva sección Agrarian, una cantidad de plantas de lechugas diferentes, semillas y plantas de hierbas y hasta árboles frutales que está vendiendo por este canal junto con diferentes herramientas para que los dedicados gourmets pongan en práctica la siembra de huertos en casa. Otra de las páginas donde he encontrado mencionado el tema de los huertos son la página de Facebook de Charvenca y la página web de Telemundo 51 de Miami, el blog de Snack Girl entre otras.

Yo ya me contagié de esta tendencia verde de cocina y he sembrado mi huerta pequeñita en el balcón de la casa, sembrando algunas hierbas aromáticas como el tomillo, el romero, la albahaca. orégano, y salvia; además, también sembré tomates (por supuesto, jeje) de dos variedades, pimientos y ají dulce hace casi dos semanas, y comparto acá algunas de las fotos de mis bebés recién nacidos.


Anímate, es divertido y desestresante, además después de todo será un orgullo comerte tus propios tomates ¿no te parece?

¡¡Excelente artículo!!

En esa tónica, pero a una escala mucho mayor, la Prof. Joan Gussow hizo un magnífico jardín a la orilla del río Hudson, en Nueva York, como nos cuenta en su hermosísimo libro This Organic Life, Confessions of a Suburban Homesteader (Esta Vida Orgánica, Confesiones de una Colono Suburbana).

Aunque no voy a ampliar hoy sobre contenidos orgánicos, si quiero dejarles como aperitivo que la cultura orgánica y los pequeños jardines caseros son una excelente defensa en el medio de esta botánica moderna que nos enferma con pesticidas, fertilizantes, y frutas y vegetales nutricionalmente empobrecidos.

Quiero invitarte, como ya lo hace Cristina en su blog, a que hagas comentarios. Son vitales para la comunicación y, porque no decirlo, para volver epidémicas estas tendencias.

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